Viaje a La Feliz | Crónicas de viaje

Ir a la playa tiene un cierto encanto. Más aún si es una ciudad reconocida como lo es Mar del Plata, ubicada en la provincia de Buenos Aires y en la que habitan casi 600 mil personas.

El miércoles 23 de noviembre a las 7 de la mañana salimos de la ciudad de Berazategui, ubicada a unos 390,2 kilómetros de distancia. Tomamos la autopista Buenos Aires - La Plata para conectar con la Ruta Provincial 2 por unas cuatro horas y media aproximadamente.

Una ruta llena de verde. A sus costados se podían observar muchos campos, casas a kilómetros de distancia unas de otras y animales que son criados para su explotación comercial, al igual que muchas huertas. Y cada tanto, alguna que otra zona urbana. Pequeñas zonas en las que se pide que se reduzca la velocidad, ¿acaso eso se cumple? Podríamos decir que sí, aunque sabemos que siempre hay quienes van por la vida acelerados, apurados por llegar a destino, queriendo ir más rápido que el tiempo, perdiéndose al final del camino.

Viajar por la ruta, algunos podrían decir que es ir por una simple calle de asfalto que tiene una gran cantidad de distancia. Pero es más que eso, la ruta nos conecta con distintos lugares, nos lleva a recorrer el afuera de la ciudad, los pueblos y las comunidades. Ver más allá del bullicio de las grandes ciudades, de los edificios, del ruido, de la cotidianidad, de la rutina.

Al llegar al kilometro 120, donde se encuentra Chascomús, hicimos una parada considerada muy importante para los turistas. Habíamos llegado a la reconocida Atalaya, aquel lugar famoso por sus medialunas, suaves y livianas como una nube. Ideales para acompañar a los mates que nos acompañan a nosotros en el camino.

Fue un día soleado y caluroso, lo aprovechamos para hablar un poco de todo y leer las noticias del día hasta que arribamos a la ciudad conocida como "La Feliz". Nos alojamos en el Hotel Miami, ubicado en la calle Santa Fe Centro, a dos cuadras del mar. Allí comenzamos a trabajar en las Jornadas de Taller de Autoformación organizadas por ATE Quilmes (Asociación de Trabajadores del Estado), a cargo del Bloque Organizativo/Gremial y del sector de Prensa, integrado por César Vilchez Rey, Sergio Florentin y Clarisa Pérez.


Este proyecto tenía como objetivo trabajar sobre la importancia de las afiliaciones, revalorizar los beneficios del Coseguro y consolidar el crecimiento de su Seccional. Se realizó durante los días miércoles 23 y jueves 24 para más de 120 delegadas y delegados del Estado Municipal, del Estado Nacional, Auxiliares de Salud y de Educación. 

Luego de varias actividades, se llevó a cabo una charla por parte de Carlos Custer y Oscar "Cacho" Mengarelli, quienes hablaron acerca de la participación política y militante de ATE. Además, el Secretario General de ATE y la CTA Autónoma de Quilmes, Claudio Arévalo, anunció que se realizará un pedido para nombrar como Ciudadano Ilustre a Carlos Custer.


Después de una jornada intensa, pasamos la tarde noche en la playa. Habían muchas personas, a pesar de que nos encontrábamos a fin de mes y no era temporada. La gente se bañaba, aunque el agua estaba fría, pero ya había viento y el sol se estaba escondiendo. ¿Se pusieron a pensar alguna vez en la inmensidad del mar? Agua. Sólo agua. El placer de sentarse sobre la arena, cerca de la orilla y mojar los pies. Mirar al horizonte y pensar en lo diminutos que somos y en todo lo que hay del otro lado.

Las personas suelen ir, se toman fotos y siguen su recorrido. Algunos se sientan sobre la arena, toman mates y están con el celular. ¿Disfrutan del paisaje? ¿Disfrutan de la posibilidad de salir de lo cotidiano y relajarse? Quizá sí o quizá no. La tecnología nos tiene enchufados a una realidad que se muestra a través de las redes sociales y nos hace perder de lo que tenemos en frente.

Sin embargo, mostrar a través de imágenes lo que estamos viendo es grato. Tomar fotografías de algo diferente y tenerlo como recuerdo también. Tener la posibilidad de "captar" algo distinto, en este caso, de un paisaje que podemos ver muchas veces. El ojo busca y busca, de manera constante, algo nuevo. 
Saber encontrar aquello que lo distingue, observarlo, identificarlo y capturarlo con el lente de la cámara lo hace especial. Algo simple y cotidiano se queda inmortalizado en una imagen digital para toda la vida y pasa a ser único. Aun así, a veces, es necesario evitar que esa realidad virtual nos atrape y nos haga perder de aquello que tenemos frente a nuestros ojos y no lo sabemos apreciar.


Al caer la noche, fuimos a cenar a Zafarrancho, un restaurante cálido y agradable. Con una atención excelente y con una carta amplia. Se come bien y rico. Para cenar pedimos pastas y carnes. A mitad de la velada, unos músicos llegaron para poner a cantar y a bailar a los comensales. 

Hablando de placeres y situaciones gratificantes, cenamos junto con Carlos Custer. Una inminencia. El hombre que se dedicó a hacer de todo un poco durante sus 83 años. Recorrió 87 países, conoció a varios presidentes, papas, primeros ministros y reyes. Fue diputado nacional, embajador argentino en el Vaticano y, también, secretario general adjunto de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) donde representó a 108 países. Perteneciente a ATE, dedicó su vida a defender los derechos del trabajador, entre muchas otras cosas más. Un señor amable, humilde, con mucha vitalidad y ganas de seguir transformando el mundo en el que vivimos con sus acciones. Un hombre que inspira a las nuevas generaciones, que invita a hacer algo para colaborar y mejorar el mundo en el que vivimos.


La noche terminó y al día siguiente volvimos a trabajar. La segunda jornada de los talleres no sólo tuvo actividades, sino que también los delegados y las delegadas debieron realizar dramatizaciones teatrales para llevar a cabo algunas posibles problemáticas que se pueden generar en los puestos de trabajo y cómo las podrían resolver. Una manera más lúdica y entretenida para seguir formándose. Por último, el Secretario General de ATE y la CTA Autónoma de la provincia de Buenos Aires, Oscar "El Colo" de Isasi, fue el encargado de culminar la jornada con una charla para los presentes.

 
El viernes decidimos tomarnos el día libre y disfrutar de "La Feliz". Por la mañana fuimos a caminar por la Playa Varese, no es tan grande como la Playa Bristol, pero si es más limpia. ¿Por qué? ¿Por qué es más chica? ¿Por qué va menos gente? Esta zona, si bien denota que es más cara que el centro, es más tranquila y tiene más residencias. Las personas van y disfrutan de la arena, el sol y el agua con sus amigos, con sus familias, sus parejas y sus mascotas. Pero cuidan el lugar que visitan.

En cambio, en la Playa Bristol por donde están los casinos, las famosas estatuas de los Lobos Marinos donde todos van y se toman fotografías, está totalmente descuidada. Allí suelen ir la mayoría de los turistas y siempre está más poblada. Pero a pocos les interesa mantener cuidada las playas donde tanto nos gusta ir a pasar el verano. Es interesante que la distancia entre las mismas sea tan poca, pero la diferencia en su cuidado y conservación sea tan grande.

Luego del mediodía decidimos ir a Sierra de los Padres, ubicada a 27 kilómetros de la ciudad, a unos 37 minutos en auto. Fuimos con la intención de ir a recorrer las ferias y ver los hermosos paisajes, pero para nuestra sorpresa no había casi nada. Pocos eran los locales de comida y de artesanías que estaban abiertos, casi diría que para las personas que residen allí. Su atractivo comercial para los turistas era muy poco. De todos modos, la belleza de los paisajes de la Sierra son indiscutibles.

Para terminar el día, fuimos a caminar por la zona céntrica de Güemes que está llena de bares y restaurantes por doquier y de todo tipo. De manera particular, ese lugar nos hacía recordar a las calles que se encuentran a los alrededores de Plaza Conesa en la ciudad de Quilmes, en donde también se pueden hallar distintos bares y restaurantes para disfrutar. Fue una noche agradable que se pasó rápido tras beber algunas cervezas para despedirnos de este pequeño viaje a la costa atlántica.

El sábado 26 durante el mediodía estábamos de regreso por el mismo recorrido en la Ruta Provincial 2. Otro día de mucho calor y, además, estábamos a horas previas al segundo partido de Argentina, que se enfrentaba ante México, en la fase de grupos por la Copa del Mundo en Qatar. El primer tiempo lo escuchamos por la radio, con nervios porque era un partido clave para seguir participando del Mundial, ansiosos por llegar a casa para poder verlo por la televisión y esperanzados por una victoria de nuestra selección. El resto ya lo conocemos, ya lo vivimos.



Por Micaela Morales.

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